En Ciudad de México, mil personas participaron en la creación de la ola más grande del mundo, logrando un récord Guinness. El evento se llevó a cabo en el Ángel de la Independencia y requirió ensayos y coordinación para sincronizar el movimiento.
La actividad formó parte de los preparativos previos al Mundial 2026, buscando unir a la comunidad en un acto colectivo y organizado. La precisión y el trabajo en equipo fueron clave para alcanzar el objetivo.
Durante la ejecución en vivo, los participantes demostraron la efectividad de sus ensayos, logrando que la ola se extendiera de manera continua y coordinada entre todos los asistentes.
Este récord refleja cómo la colaboración de personas comunes puede generar resultados extraordinarios mediante la planificación y la práctica.