El 9 de junio de 2026, la península de Yucatán experimentó dos movimientos sísmicos poco comunes para la zona. El primero, de magnitud 6.1, tuvo su epicentro frente a las costas de Cuba, a 118 kilómetros al oeste noroeste de Mantua.
Este sismo activó protocolos de seguridad en Cancún y otras áreas de la región, incluyendo aeropuertos y zonas comerciales, como medida preventiva ante la actividad sísmica.
Posteriormente, se registró un segundo sismo de magnitud 4.2 en la localidad de Ticul, Yucatán, lo que llamó la atención de expertos debido a la inusual actividad geológica en la península.
Especialistas señalaron que esta serie de eventos representa una anomalía sísmica para la región, que habitualmente presenta baja actividad en este sentido.
Las autoridades mantienen vigilancia y continúan aplicando protocolos para garantizar la seguridad de la población y minimizar riesgos derivados de esta actividad sísmica.