Estados Unidos está en camino de registrar su mayor número de casos de sarampión en varias décadas, con más de 2,000 contagios confirmados en 40 estados y Washington D.C., según informes recientes.

La mayoría de los casos corresponden a personas que no estaban vacunadas contra la enfermedad, lo que ha generado preocupación entre los expertos en salud pública.

Las autoridades sanitarias advierten que la cifra de contagios podría superar el récord alcanzado en años anteriores si la tendencia continúa, especialmente en comunidades con bajos índices de vacunación.

El sarampión, una enfermedad altamente contagiosa, ha resurgido en varias regiones del país, poniendo en evidencia la importancia de mantener altas tasas de vacunación para prevenir brotes masivos.

Las autoridades de salud continúan monitoreando la situación y promoviendo campañas de vacunación para evitar que la enfermedad se propague aún más en el territorio estadounidense.