En Topolobampo, Sinaloa, un bloqueo contra la construcción de una planta de amoniaco y fertilizantes se mantiene desde hace siete años. Comunidades indígenas y ambientalistas han expresado su rechazo al proyecto, argumentando que representa un riesgo para el ecosistema local.
El proyecto, con una inversión estimada en 500 mil millones de pesos, se ubicaría en la Bahía de Oguira, un área que según expertos en biología y química podría verse afectada por la liberación de agua caliente, lo que pondría en peligro las larvas de pesca y los humedales de la región.
Los opositores han llevado la lucha legal hasta la Suprema Corte, señalando que el impacto ambiental no ha sido suficientemente evaluado. Por su parte, el gobierno y la empresa responsable del proyecto defienden que cuentan con todas las autorizaciones ambientales necesarias para su desarrollo.
En testimonios recogidos, miembros de las comunidades indígenas han manifestado su preocupación por la conservación de sus territorios y recursos naturales, enfatizando que su futuro no está en venta. La disputa continúa mientras se mantienen las protestas y bloqueos en la zona.