En un operativo conjunto en Baja California, elementos de las fuerzas armadas mexicanas y corporaciones federales interceptaron una aeronave tipo Cessna 206 que transportaba cocaína, armas y cartuchos.
La detección del vuelo ilegal fue posible gracias a los radares del Centro Nacional de Vigilancia y Protección del Espacio Aéreo (Cenavi) y a la inteligencia proporcionada por agencias de Estados Unidos.
El despliegue incluyó el uso de aviones de ala fija T-6C+ y un helicóptero Black Hawk de la Fuerza Aérea Mexicana, coordinado por la Secretaría de la Defensa Nacional y el Cenavi.
El cargamento asegurado fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República en Mexicali, y se destacó la afectación económica que representa para el crimen organizado.
Este operativo refleja la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos para combatir el tráfico ilegal mediante el uso de tecnología y vigilancia aérea.