En la Central de Abastos se han introducido robots humanoides para poner a prueba sus habilidades en un entorno tradicional de mercado. Entre las demostraciones, destacan Chavot y un perro robot que exhiben ciertas destrezas tecnológicas.

Sin embargo, los trabajadores del mercado expresan dudas sobre la posibilidad de que estas máquinas puedan reemplazarlos en sus labores cotidianas. Señalan limitaciones técnicas como la dificultad para desplazarse en desniveles y la movilidad en espacios complejos.

Además, resaltan aspectos propios del factor humano, como el regateo y el contacto personal con los clientes, que consideran difíciles de automatizar. Estas habilidades son valoradas como esenciales en la dinámica del mercado.

Por otro lado, se reconoce que algunas capacidades podrían ser aprendidas por los robots con el avance de la inteligencia artificial y la robótica. La fundación NIXLAB impulsa el desarrollo de talento en este campo, contribuyendo a la evolución tecnológica.