En Chilapa, un número considerable de habitantes se vio obligado a abandonar sus hogares tras una serie de ataques violentos. El grupo criminal conocido como Los Ardillos utilizó drones y protagonizó balaceras que generaron temor entre la población.

Los desplazados huyeron de manera dispersa, buscando seguridad en diferentes puntos de la región. Algunos incluso se ocultaron bajo ramas de árboles para evitar ser detectados durante los enfrentamientos.

Este desplazamiento forzado refleja la situación de inseguridad que afecta a la comunidad, obligando a las familias a dejar sus viviendas y pertenencias para resguardar su integridad.

Las autoridades locales aún no han emitido un informe oficial sobre las acciones tomadas para atender esta crisis humanitaria ni sobre la situación actual en Chilapa.